APUNTES SOBRE LAS PALABRAS DE CRISTINA

Te invitamos a leer esta nota de Jonathan Gueler, integrante del Área de Seguridad, Delito y Encierro de la Fundación, sobre las palabras de Cristina Fernández de Kirchner respecto del problema de Seguridad en Argentina en Revista Oleada. Leé la nota haciendo click acá.


En el acto por el Día de la Militancia llamó la atención la centralidad que tuvo el problema de la seguridad en la intervención de Cristina. La ligazón de esta discusión al debate democrático, en un contexto en el cual los consensos logrados en estos cuarenta años parecen estar siendo puestos en cuestión, no debe ser pasada por alto. Esto se debe a que se construye una falsa oposición entre un trato digno y respetuoso de la ley (o garantista) a quienes alcanza el sistema penal con una adecuada y efectiva política de seguridad.

Los sectores populares padecen en mayor medida tanto de los delitos “de cuello blanco”, como también del delito callejero. La otra cara de esa moneda está dada por la falla de quienes se presentan como eficientes y conocedores de la materia pero demostraron tener una política “berreta” que no ha logrado presentar resultados. De nada sirven las declaraciones efectistas de los sectores políticos y mediáticos que, movidos por intereses meramente electoralistas, apuestan a supuestas soluciones simples y veloces que en realidad nada aportan a una intervención que produzca resultados reales. Es así que en un tema tan ampliamente debatido como la relación de las fuerzas de seguridad con la política es necesario apartarse de una perspectiva policialista, que entiende a la policía como principal solución a la conflictividad en general y particularmente la delictiva. El "orden” refiere aquí entonces ni más ni menos que a la idea de sociedad que se proyecta. Que la principal referencia de los sectores populares de la Argentina hable de seguridad resulta sumamente relevante. De no hacerlo, esta problemática quedaría como patrimonio de los sectores más reaccionarios, que se construyen ante la opinión pública como los únicos que supuestamente conocen y entienden sobre este tema.

El anclaje de este debate en el marco democrático, la negativa explícita a la mano dura y al gatillo fácil, la necesidad de superar perspectivas hipócritas para dar respuesta a una demanda social ampliamente extendida, y su ubicación como parte del modelo de sociedad que se quiere construir, aportan un piso a partir del cual afrontar esta discusión.