Lo carcelario y la desigualdad en los márgenes de la pandemia

Área de Seguridad, Delito y Encierro.


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La pandemia del COVID-19 obligó a los Estados del mundo a replantear los modos de organizar y gobernar la vida social, generando un impacto directo sobre la vida cotidiana de las poblaciones. En nuestro país, a diferencia de muchos otros, la atención temprana a este fenómeno a partir de la decisión de iniciar un período de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) permitió anticiparse a lo que podría haber sido un colapso de un sistema sanitario golpeado desde hace años. Sin embargo, los efectos de una medida que de alguna forma contribuía con la intensificación de los mecanismos de control no fueron homogéneos en una sociedad altamente fragmentada. Un virus que mostraba rasgos de homogeneidad -amenazando por igual a quien se topara- arrastraba por lo bajo efectos diferenciales en un mundo tan desigual.

Así, si hablamos de impacto diferencial y desigual, el sistema carcelario deviene una referencia ineludible. ¿Cómo impactaron las medidas emanadas de la autoridad estatal en las personas privadas de su libertad? ¿Cuál es el efecto diferencial de las medidas excepcionales sobre una población cuya característica principal es ya, en sí misma, la exclusión y aislamiento social, preventivo y obligatorio? Dadas las condiciones en las que se encuentra la totalidad del sistema carcelario en la Argentina, ¿es posible implementar las medidas y recomendaciones emanadas de la autoridad sanitaria y poder estatal? Finalmente, ¿qué desigualdades se profundizan cuando la excepción deviene en norma? ¿Lo desigual deviene aún más desigual?

Frente al diagnóstico inicial previamente señalado, estos son algunos interrogantes que emergen y catalizan distintas producciones de índole reflexiva, y esta no es la excepción. Este artículo indaga -a un año del decreto firmado por el presidente Alberto Fernández en relación al aislamiento social, preventivo y obligatorio- cómo impactó la gestión de la pandemia en las vidas de las personas que habitan las cárceles de nuestro país en general, y de las mujeres y disidencias que se encuentran con arrestos domiciliarios en sus hogares, en particular.


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